8 tartaletas de masa quebrada (pueden ser compradas o caseras, sin gluten si es necesario)
400 g de espinacas frescas (o 250 g si son congeladas)
1 cebolla pequeña (unos 70 g), picada fina
2 dientes de ajo, picados
100 ml de nata líquida para cocinar (o leche evaporada)
30 g de queso rallado (opcional, para dar cremosidad)
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta al gusto
Nuez moscada (opcional, una pizca)
~ SUGERENCIAS ~
Si quieres más cremosidad, añade un poco de ricotta o queso crema al relleno.
Para un toque más intenso, saltea las espinacas con un chorrito de vino blanco antes de añadir la nata.
Preparación
~ PASO A PASO ~
Preparar el relleno
Lava y escurre las espinacas (si son frescas).
En una sartén grande, calienta el aceite de oliva y sofríe la cebolla y el ajo hasta que estén blandos.
Añade las espinacas y cocina hasta que pierdan el agua (3–5 minutos).
Incorpora la nata líquida, el queso rallado (si usas) y una pizca de nuez moscada. Cocina a fuego bajo 2–3 minutos para que espese.
Ajusta de sal y pimienta.
Montar las tartaletas
Si usas tartaletas compradas, precaliéntalas según las instrucciones del envase. Si son caseras, hornéalas a 180 °C durante 10 minutos con peso encima para que no suban.
Rellena cada tartaleta con la mezcla de espinacas.
En una sartén pequeña sin aceite, tuesta ligeramente los piñones hasta que estén dorados.
Decora cada tartaleta con unos pocos piñones por encima.
Servir
Sirve las tartaletas calientes como entrante o en un buffet.
También puedes hacerlas tamaño mini para aperitivos.